A inicios de abril de 1833, el general Antonio López de Santa Anna y el médico Valentín Gómez Farías asumirían el cargo de presidente y vicepresidente de la República Mexicana, respectivamente. A la ceremonia de la toma de posesión del cargo sólo asistió el vicepresidente; pues un malestar afligió al entonces presidente. Desde ese momento, Valentín Gómez Farías asumió de manera interina el mando del Poder Ejecutivo en cuatro ocasiones.
Durante los periodos de su administración impulsó diversas
reformas encaminadas a contrarrestar la
fuerza de dos grupos de poder
que desde el proceso de la Independencia de México se habían consolidado ante
el Estado, estos eran: el ejército y el clero,
siendo este último el sector más afectado por las nuevas reformas; al
asumir Gómez Farías una postura anticlerical con el fin de contrarrestar la
influencia de la Iglesia Católica en los asuntos políticos y sociales, para
transitar hacía un Estado laico.
Las leyes que se establecieron en aquellos años fueron de
diversos asuntos entre ellos la educación. Precisamente, uno de los
primeros decretos del gobierno fue la nacionalización de los bienes del Duque de
Monteleone (18 de abril de
1833), que permitió
destinar una parte de las rentas de la Hacienda de Atlacomulco, concedida por el emperador Carlos V al conquistador
Hernán Cortés, a la educación pública, dejando en claro que
uno de los objetivos del gobierno de aquella época era garantizar la
educación a todos los mexicanos para
formar una nueva generación de ciudadanos.
Para lograr tal meta era necesario que el Estado se hiciera cargo
de la instrucción y no la Iglesia, organismo que por varios años
había estado a la cabeza del sistema educativo. Por tal motivo el 26 de octubre de
1833 se expidió las Leyes y
reglamentos para el arreglo de la Instrucción Pública en el Distrito Federal, las
cuales marcaron el final de la Universidad de México, al conocerse que sus
principales dirigentes habían sostenido una posición reaccionaria en contra de
las políticas anticlericales del gobierno(..).
La reforma educativa planteada
por el gobierno de Valentín Gómez Farías resultó
radical en algunas cuestiones, mientras que en otros puntos buscó llegar a
un acuerdo con el poder de la Iglesia, reconociendo que los
recursos, colegios y profesores se encentraban en manos de ellos. Sin embargo,
la actitud reaccionaria tanto del ejército como de la Iglesia pusieron un alto al primer
proyecto liberal del Estado Mexicano; mandando al exilio a Valentín
Gómez Farías, quien como liberal mantuvo una lucha constante contra la facción
conservadora.
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