Por decreto, el 30 de marzo de 1833 el General Antonio López de Santa
Anna fue declarado Presidente de la República y Valentín Gómez Farías
Vicepresidente.
Santa Anna se declara enfermo y no toma posesión del
cargo, por lo que Valentín Gómez Farías presta juramento y entra en ejercicio
del Poder Supremo del 1 de abril de 1833 al 24 de abril de 1834.
Gómez Farías trató de llevar a cabo cambio radicales en la
estructura político-social del país: Libertad de opiniones y supresión de leyes represivas de
la prensa; abolición de los privilegios de la iglesia y el ejército;
supresión de las órdenes monásticas y de todas las leyes que autorizaban a la
iglesia a participar en negocios civiles; consolidación de la deuda pública y
su amortización; fomentar la propiedad territorial y sacarla de su decadencia,
y facilitar los medios para mejorar a las clases indígenas; mejorar la
educación de las clases populares, cesando el monopolio de la iglesia en el
poder de la enseñanza.
Suprimió la
Universidad Pontificia de México y creó en su lugar la Dirección General de
Instrucción Pública para el Distrito y Territorios de la Federación. Se consignaron varias propiedades de la iglesia que
sirvieron para crear nuevos organismos como el Establecimiento de Ciencias
Médicas (hoy la Facultad de Medicina); una biblioteca nacional; el
Establecimiento de Bellas Artes que debía ocuparse de museos e institutos.
Su colaborador
más eficaz fue el Dr. José María Luis Mora; sin embargo, las medidas puestas en práctica por Gómez
Farías lesionaron los intereses más poderosos y tradicionales del país, por lo
que la agitación creció conforme avanzaba su programa liberal. Llegó a México
Santa Anna y reasumió la Presidencia de la República. Gómez Farías dejó el poder el 24 de abril de
1834 para marchar al exilio.
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