Hacia 1830, cuando el estado de la educación era crítico debido a las múltiples carencias de la educación elemental y a la postración de la educación superior en colegios y universidades, Lucas Alamán se hizo cargo de los asuntos educativos por cuarta vez e informa que se carece de datos fidedignos sobre el estado de la "ilustración" y menciona que el sistema de enseñanza mutua no ha producido todos los resultados que eran de esperarse. Ante ello, propone una serie de reformas educativas respecto a la segunda enseñanza cuyo objetivo es quitar lo superfluo y establecer lo necesario. (Meneses, 1998). El proyecto de Alamán nunca llego a realizarse y Mora impugnó las ideas de Alamán y señaló con certeza la razón fundamental de la educación:
"El elemento más necesario para la prosperidad de un
pueblo es el buen uso y ejercicio de su razón, que no se logra sino por la
educación de las masas, sin las cuales no puede haber gobierno popular. Si la
educación es el mono polio de ciertas clases y de un número más o menos
reducido de familias, no hay que esperar ni pensar en sistema representativo,
menos republicano y todavía menos popular".
La corriente liberal que habían accedido al poder una vez
concluido el movimiento que dio independencia al país, propuso en
1833 una reforma liberal que proponía suprimir la participación de la iglesia en
la educación, propuesta que no fue
bien vista por los sectores conservadores de la población y como consecuencia
esta idea se abandonó al año siguiente, sin embargo, las ideas de libertad
seguirían apareciendo en los años subsecuentes.
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