El doctor Mora, hombre de profundas convicciones liberales, combatió el poder político e ideológico del clero y luchó a favor de una reforma educativa para el país. Se convirtió en consejero del presidente Valentín Gómez Farías (1833-1835), con el que colaboró en cuestiones de Educación Pública.
José María Luis Mora fue partidario de la enseñanza laica,
intentó desligar la educación del clero, y se distinguió por su empeño en lograr el acceso universal
a la educación. Mora consideraba que los métodos de enseñanza podían
transformar
la conciencia cívica de las futuras generaciones. Todo ello lo
enfrentó a los conservadores, que se oponían a sus ideas renovadoras. Con todo,
pudo formular un plan de estudios vanguardista y crear el Colegio de Ideología,
que pretendía reorientar de modo racional la mentalidad mexicana. Por ello, si
deseamos entender el siglo XIX en sus propios términos debemos hacer hincapié
en Mora, no solo fue el más significativo portavoz liberal, sino que su pensamiento
comprendía la estructura y orientación predominante del liberalismo mexicano.
Mora reconoce que el antiguo régimen había descuidado la obra de la educación. El crecido analfabetismo, la indigencia de la
enseñanza elemental, limitada a la instrucción del catecismo, la lectura y
escritura, el difundido usos de castigos corporales, la precaria situación de
los maestros, reclutados, no pocas veces, de entre sacristanes, chantres,
bedeles, sepultureros, campaneros; revela a las clara la poca atingencia de la
monarquía en estos problemas y explica las hondas preocupaciones de los hombres
de la Independencia por remediar tal estado de cosas (Castillo, 2007).
En este sentido Mora, ponderaba que a fin de que la
revolución política de la Independencia se consolidara debía ser acompañada de
revoluciones mentales que se
extendieran a toda la sociedad. Afirmaba que la educación podía ayudar también al individuo a encontrar las
reglas que deben sujetar sus
acciones y que al mismo tiempo que garantizan derechos también imponen obligaciones.
Necesita algo más que la "luz natural" para "conocer que el
bienestar de la comunidad redunda en beneficio propio". Para Mora la
educación en México era parte de la "obra de generación" de la formación de un
"espíritu público”. Para pasar de un "duro
despotismo" a un sistema republicano en el que los ciudadanos necesitan
"todas las virtudes morales", es indispensable poseer un conocimiento de la ciencia
social (Castillo, 2007).
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